La sequedad vaginal es un problema que afecta a muchas mujeres y, aunque se suele relacionar con el envejecimiento y los cambios que llegan con la menopausia, la realidad es que puede ocurrir en cualquier etapa de la vida.
Para que la vagina esté saludable es necesario que esté hidratada por medio de la mucosa que producen sus paredes, la cual funge como un lubricante natural. Además, es necesario que la microbiota o flora vaginal (microorganismos y bacterias “buenas” que habitan en la vagina, la protegen y mantienen su equilibrio) esté saludable y equilibrada. Cuando uno de esos dos elementos falla es cuando se produce la sequedad vaginal.
Algunos de los factores que propician la sequedad vaginal son:
La resequedad puede provocar dolor durante las relaciones sexuales, ardor al orinar, irritación, ardor o comezón, además de que el flujo se vuelve escaso o casi nulo. Todo esto afecta la calidad de vida de las mujeres.
Para evitar la sequedad o reducir sus molestias si ésta ya se presentó es necesario minimizar los factores de riesgo mencionados.
Una de las causas más comunes de sequedad vaginal está relacionada con el uso de productos para el cuidado personal, como baños de burbujas, jabones perfumados, fragancias, duchas vaginales y lubricantes, todos los cuales pueden ser muy irritantes, causar reacciones alérgicas e incluso exponerte a sustancias químicas que alteran tanto la flora vaginal como las hormonas.
Los tampones, pantiprotectores y toallas sanitarias también pueden estar cargados de transgénicos y químicos que alteran las hormonas, y pueden causar irritación de los tejidos.
Por otro lado, la alimentación es un factor fundamental para el bienestar general del organismo, incluido el de la vagina. Para mantenerla saludable, es necesario que lleves una alimentación balanceada y que incluyas en tu dieta alimentos ricos en grasas saludables, como salmón, aguacate, nueces y aceite de oliva, los cuales ayudan al cuerpo a crear hormonas de forma natural.
También se recomienda consumir alimentos fermentados, como chucrut (col fermentada en salmuera) y aquellos que contienen probióticos, como el kéfir y el yogur griego, ya que ayudan a mantener en equilibrio la microbiota vaginal.
Finalmente, el uso de lubricantes y humectantes naturales ayuda a reducir la sequedad y sus molestias, sobre todo al tener relaciones sexuales con penetración. Los lubricantes se aplican justo antes del sexo y los humectantes con más regularidad, para un alivio a largo plazo. Asegúrate de que sean productos libres de parabenos y de preferencia con ingredientes naturales.
Además, puedes optar por las soluciones lubricantes naturales, como aceite de coco orgánico, ghee ayurvédico (ghee infundido con ciertas hierbas) o un lubricante orgánico. Éstos no contienen productos químicos adicionales y ofrecen beneficios hidratantes y lubricantes satisfactorios.
Para preparar un lubricante natural hecho en casa necesitas:
Para prepararlo, mezcla todos los ingredientes en un frasco de vidrio y agita para que los aceites se combinen bien.
Puedes usarlo antes, durante y después de tener relaciones sexuales, para facilitar y hacer más placentera la masturbación, o para dar un masaje íntimo en la zona vulvar.
Si tu piel es muy delicada o sueles tener reacciones alérgicas, antes de usar este lubricante haz una prueba en la piel de la parte interna del brazo para detectar si hay alguna reacción.
Finalmente, es importante que nunca apliques aceites esenciales directamente sobre la piel de la vagina o la vulva, ya que al ser tan concentrados pueden causar irritación.
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