Ser padre no es fácil. Tener la responsabilidad de otra o varias otras vidas representa uno de los caminos de vida más retadores y a la vez hermosos. Cuando tus hijos son pequeños, te miran como su más grande héroe. Pero a medida que crecen, una brecha parece abrirse y los días en que escuchaban atentamente cada una de tus palabras quedan atrás.
Sin embargo, algo de tu experiencia podrás compartir con ellos. Hay consejos sumamente útiles y que pueden aplicarse en situaciones cotidianas:
Cuando viajas, tienes la oportunidad de conocer personas muy interesantes y valiosas. Si tienes la iniciativa de platicar con un extraño, es mejor que sea en espacios controlados de tiempo. De esta forma, puedes establecer y seguir en contacto con quien te caiga bien. En el caso contrario, no tendrás que aguantar más de 10 o 15 minutos de conversación.
Las palabras son unidades de pensamiento. Mientras más tengas, mejor te podrás comunicar y hasta pensar de forma más eficiente.
Si pruebas el té verde sin azúcar 29 veces, te va a saber amargo. Pero tal vez, en la número 30 te empieza a gustar. No hay actividad o hábito al que no te puedas acostumbrar. Así que te conviene desarrollar el gusto por cosas y personas que sean buenos para ti.
Si olvidas el nombre de alguien, vuelve a preguntar y culpa a tu padre de heredarte su mala memoria. Ese pequeño esfuerzo te puede abrir muchas puertas.
La ropa que eliges puede expresar tu estado de ánimo. Vestir con prendas que denoten tu sentido del humor y tu alegría puede extender ese sentimiento de ligereza y felicidad a otros.
La neurodiversidad no es un accidente. Existe todo tipo de cerebros y no hay alguno mejor que otro. Empodérate con el hecho de que tu tipo de inteligencia le sirve al mundo de una forma muy importante. La aventura consiste en descubrir tus dones y darles uso.
La gente siente una atracción irracional por las cosas que son escasas, principalmente porque son usadas como símbolo de estatus. Cuando comprendes estos elementos de la conducta humana, te puedes liberar de los condicionamientos y beneficiarte de lo verdadero.
Casi todo es negociable. Todos los días puedes llevar a cabo pequeñas negociaciones a modo de aprendizaje. Ganas cuando en este proceso ambas partes descubren su capacidad de ser empáticos y generosos. Así se construyen las relaciones sólidas y llenas de amor.
Con información de Fatherly